-¿Cuándo comenzó a funcionar el Hogar y quiénes viven actualmente en él?
- Viviana: La Bonne Garde es una asociación civil sin fines de lucro que trabaja desde el año 1911. En principio estaba gestionado por damas de la sociedad que se dedicaron a trabajar este tema. Luego quedó a cargo de la congregación de las Franciscanas del Verbo Encarnado, y en 1995 el proyecto general fue asumido por un equipo laico conformado por profesionales de distintos perfiles como por ejemplo, asistentes sociales, psicólogos o educadores.
En la actualidad tenemos un proyecto de autogestión, en convenio con Inau, de Residencia transitoria u Hogar donde viven 12 o 13 adolescentes madres con sus hijos. Llevamos adelante, también, un proyecto de fortalecimiento de las autonomías enfocado en el acompañamiento a las adolescentes en el afuera, en lo relativo a su vida social y laboral en el exterior de la institución.
Luego se concretaron convenios laborales de limpieza y mantenimiento del Comunal 14 y 15 con la Intendencia Municipal de Montevideo, y la participación en Barrido Otoñal, otro programa de la Intendencia en el que participamos desde 2002.
- Adriana: El barrido otoñal es un proyecto de 5 meses dirigido a otro perfil de población: mujeres jefas de hogar que tengan hijos menores a cargo y se encuentren en situación de desempleo.
- ¿Cómo ingresan estas adolescentes al Hogar?
- V: La vía de ingreso es a través de Centro de Estudio y Derivación de Inau, ubicado en Fernández Crespo y Cerro Largo. Allí se evalúa cada situación para ver si amerita una internación.
- ¿Existe un tiempo determinado de permanencia en el Hogar para las adolescentes y sus hijos?
- V: En cuanto a lo que tiene que ver con el convenio con Inau pueden permanecer hasta los 18 años. Pero, si se fundamenta que el proceso de atención a una adolescentes amerita prórrogas, es posible gestionar con Inau la autorización de prórrogas hasta los 21. Actualmente las edades de las madres oscilan entre los 15 y 20 años.
- ¿Cómo se organiza el funcionamiento interno del Hogar?
- V: Las adolescentes viven aquí con sus hijos. Este es un Hogar abierto donde ellas trabajan, estudian, salen a divertirse. El objetivo fundamental del proyecto es trabajar el vínculo madre-hijo, la inserción social de los dos, su preparación para el afuera. Hay en el predio del Hogar tres apartamentos que son como casitas; cada uno tiene sus dormitorios, su cocina, su baño y su patio. El planteo se basa en llevar una vida en comunidad entre los tres apartamentos y realizar una autogestión en cada uno en lo que tiene que ver con las cosas prácticas que hacen a la vida cotidiana.
- A: Esto que viven acá es un aprendizaje de lo que va a ser el afuera. Aquí cocinan, limpian, se encargan de cuidar a sus hijos entre ellas.
- ¿Cuentan con talleres de trabajo?
- Adriana: Sí, hay talleres pautados y otros que van surgiendo de acuerdo a las necesidades. Algunos se realizan con las madres y sus hijos, otros son sólo para los niños, otros sólo para las madres. Por ejemplo, los niños trabajan en un taller de psicomotricidad , con una técnica en estimulación oportuna. Las madres trabajan en talleres de nutrición con el apoyo de una nutricionista que viene todas las semanas, aprendiendo a cocinar variado y a cuidar bien de la alimentación, a controlar lo que consumen los niños. Y, eventualmente, se van realizando otros talleres, recreativos, de lectura y escritura, o algunas salidas.
- ¿En qué consiste el proyecto: “Un libro, un abrazo”?
- A: “Un libro, un abrazo” recrea una primera experiencia realizada en el año 2008 titulada: “Leer es un boleto”. Algunos escritores nacionales donaron los derechos de alguno de sus cuentos y con ellos se armó un libro y se vendió. Las gurisas salían a vender en los ómnibus y también en puestos fijos. En este proyecto participó la Intendencia junto con Ediciones de la Banda Oriental. Fue una experiencia muy buena. Luego también se integró al proyecto la Biblioteca Nacional. “Un libro, un abrazo” recrea esta experiencia con un formato de pasantía laboral, gestionado por varias ONG. Se lograron armar seis tomos.
- ¿Existe alguna forma de trabajo proyectada hacia el barrio?
- A: Se trabaja el sentido de pertenencia a la comunidad. El Hogar es una casa más de la zona. Hemos hecho actividades con y para la comunidad.
Una de ellas es la fiesta de la primavera. Por el hecho de trabajar con adolescentes a veces sucede que los vecinos no entienden mucho qué es lo que hacemos. Ven que a nuestra casa entra y sale tanta gente y entonces preguntan, se acercan, llaman, exploran, se enojan, saludan, agradecen, visitan.
- V: La casa anterior funcionaba en una gran casona en el medio del Prado, en la calle 19 de abril. La opción de las hermanas que estaban en ese momento a cargo del proyecto fue comprar la casa actual en un barrio. En la zona del Prado las chiquilinas casi siempre terminaban trabajando en las casa de las señoras con mucho dinero, con poca posibilidad de inserción social y laboral más variada.
- ¿Qué evaluación hacen del trabajo de La Bonne Garde?
- A: En general todas las experiencias que se han dado en La Bonne Garde con las jóvenes han sido buenas, aunque los resultados de cada una hayan sido diferentes.
- V: Sí, desde lo cotidiano, con mamás muy jovencitas y sus bebés hasta el trabajo en el afuera. Hay mucha vida en todos los proyectos.
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